Juan Mari Larrañaga Ysasi-Ysasmendi, autor de este blog

Juan Mari Larrañaga Ysasi-Ysasmendi, autor de este blog

viernes, 25 de mayo de 2012

El Gran Desconocido

Domingo de Pentecostés.

PRIMERA LECTURA

Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11


 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos, preguntaban: - «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.» Palabra de Dios


 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30.31 y 34

R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas.

R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra.

R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras. Que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor.

R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.


 

SEGUNDA LECTURA

Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13


 

Hermanos: Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. Palabra de Dios


 

SECUENCIA


 

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequia, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno


 

EVANGELIO

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. recibid el Espíritu Santo

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23


 

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: - «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: - «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Palabra del Señor


 


 

COMENTARIO


 

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V./ Envía tu Espíritu y todo será creado.

R./ Y repuebla la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; háznos dóciles a sus inspiraciones, para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tras esta oración-invocación al Espíritu Santo, que debemos rezar todos los días al comenzar cualquier actividad, especialmente la meditación, doy comienzo este comentario.

El Espíritu Santo es el gran desconocido de la Trinidad y, sin embargo, es el nexo que une tanto al Antiguo Testamento con el Nuevo como a nosotros dentro de la Iglesia insertándonos en la gran historia universal de salvación del género humano. Además, es la fuente de inspiración para, dentro de la Iglesia, el nacimiento, florecimiento, discernimiento…, de familias religiosas, movimientos apostólicos, etc. Aparte, es también quien, a través de sus mociones, guía, acompaña y asiste a quienes tienen, por mandato divino, las funciones de dirigir y enseñar la grey. Y, por supuesto, amen de otras muchas funciones, es quien se encarga de repartir a cada uno los dones que necesita para cumplir la voluntad divina, respetando, lógicamente, la libertad humana, pero, cuando los reparte, lo hace a sabiendas de que será para que se manifieste la gloria de Dios.

sábado, 19 de mayo de 2012

Dios y la libertad humana (I)

Domingo de la 7ª semana de Pascua.

La Ascensión del Señor

PRIMERA LECTURA

Lo vieron levantarse

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11


 

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les recomendó: - «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» Ellos lo rodearon preguntándole: - «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» Jesús contestó: - «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.» Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: - «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.» Palabra de Dios


 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9

R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas


 

Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra.

R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad.

R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas

Porque Dios es el rey del mundo; tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado.

R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas


 

SEGUNDA LECTURA

Lo sentó a su derecha en el cielo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23


 

Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos. Palabra de Dios


 

EVANGELIO

Subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios

Conclusión del santo evangelio según san Marcos 16,15-20


 

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: - «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.» Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban. Palabra del Señor.


 

COMENTARIO

La Ascensión es un misterio que debemos continuamente contemplar. Jesucristo ha ascendido al cielo sentándose a la diestra de Dios, no para desentenderse del mundo dejándolo a su suerte, ni mucho menos a esa incipiente comunidad de discípulos que fue enviada a predicar el Evangelio hasta los confines del mundo y que dio origen a la Iglesia. Muchos piensan, incluso católicos practicantes, que ahora Dios se desentiende de todo lo que ocurre en el mundo cuando, por hambruna, guerras, catástrofes naturales…, mueren miles de personas y otras tantas se ven obligadas a desplazarse cientos o miles de kilómetros lejos de su hogar, y la gran mayoría con lo puesto y sin nada más. Sin embargo, Él nunca ha abandonado a la Humanidad. Su aparente ausencia se debe al respeto que Él tiene de nuestra libertad y de las leyes de la naturaleza que formó, a pesar de Su omnipotencia para actuar. En determinadas épocas del pasado, Dios, siempre a través de mediaciones humanas, ha actuado con sus portentos. El ejemplo más claro lo tenemos en el Libro del Éxodo.

Hoy en día, sigue actuando, a pesar de nuestra incredulidad y falta de fe, en cada persona y en cada acontecimiento de nuestra existencia. No somos conscientes de ello porque creemos que todo es fruto o de nuestro esfuerzo o de nuestro deseo o, incluso, del azar. Sin embargo, cada persona es única y, por ello, es preparada por Dios para una singular historia de Amor. La libertad de cada una es respetada hasta el final, pero no deja de actuar mediante los acontecimientos ordinarios y extraordinarios y las personas con las que, a lo largo de su vida, se va relacionando.

sábado, 12 de mayo de 2012

Dios es amor

Domingo de la 6ª semana de Pascua.


 

PRIMERA LECTURA

El don del Espíritu Santo se ha derramado también sobre los gentiles

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 25-26. 34-35. 44-48


 

Cuando iba a entrar Pedro, salió Cornelio a su encuentro y se echó a sus pies a modo de homenaje, pero Pedro lo alzó, diciendo: -«Levántate, que soy un hombre como tú.» Pedro tomó la palabra y dijo: -«Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea.» Todavía estaba hablando Pedro, cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras. Al oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes circuncisos, que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los gentiles. Pedro añadió: - «¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?» Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Le rogaron que se quedara unos días con ellos. Palabra de Dios.


 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4

R. El Señor revela a las naciones su salvación

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

R. El Señor revela a las naciones su salvación

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

R. El Señor revela a las naciones su salvación

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad.

R. El Señor revela a las naciones su salvación


 

SEGUNDA LECTURA

Dios es amor

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-10


 

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. Palabra de Dios.


 

EVANGELIO

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-17


 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.» Palabra del Señor.


 

COMENTARIO


 

"Dios es amor" y, por lo tanto, me ama con locura y tan apasionadamente que se entregó hace dos mil años en una cruz, y se me entrega en cada Eucaristía, cada vez que comulgo la sagrada Ostia, dándome ejemplo para que yo también ame y me entregue de manera similar a los cercanos y a los lejanos, en definitiva, a todos los hombres y mujeres sin distinción. Ésta debe ser la conclusión a la que tendríamos que llegar en este momento de oración, dejándonos invadir por el amor incondicional de Dios.

Él nos ha elegido para dar frutos de amor, a pesar de nuestras debilidades y de nuestros pecados. Nosotros simplemente tenemos que permanecer en su amor, amándole y sirviéndole en los demás.

La beata Madre Teresa de Calcuta escribió: "El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz".

sábado, 5 de mayo de 2012

La Iglesia católica es la verdadera vid enraizada en Cristo

Domingo de la 5ª semana de Pascua.
PRIMERA LECTURA
Les contó cómo había visto al Señor en el camino
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9, 26-31


En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo. Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles. Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco había predicado públicamente el nombre de Jesús. Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en Jerusalén, predicando públicamente el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso. La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 21, 26b-27. 28 y 30. 31-32
R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

Cumpliré mis votos delante de sus fieles. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan: viva su corazón por siempre.

R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos. Ante él se postrarán las cenizas de la tumba, ante él se inclinarán los que bajan al polvo.

R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá, hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: todo lo que hizo el Señor.

R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

SEGUNDA LECTURA
Éste es su mandamiento: que creamos y que amemo
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3,18-24

Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio. Palabra de Dios.

EVANGELIO
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante
Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.» Palabra del Señor.


COMENTARIO

La Iglesia católica es la verdadera vid enraizada en Cristo y cada uno de sus miembros, en virtud del bautismo, es injertado a modo de sarmiento. El bautismo hecho en las comunidades cristianas separadas es reconocido válidamente por la Iglesia católica como sacramento fundamental de la unidad de la que nos habla Jesucristo en su oración sacerdotal (cf. Catecismo 1271, Jn 17,22-23). "Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de la salvación, puede conseguirse la plenitud total de los medios salvíficos. Creemos que el Señor entregó todos los bienes de la Nueva Alianza a un solo colegio apostólico, a saber, el que preside Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecen ya al Pueblo de Dios. Pueblo que durante su peregrinación por la tierra, aunque permanezca sujeto al pecado, crece en Cristo y es conducido suavemente por Dios, según sus inescrutables designios, hasta que arribe gozoso a la total plenitud de la gloria eterna en la Jerusalén celestial" (UR 3).
Así pues, todos los que somos injertados en la vid por el bautismo hemos de dar, en la medida de nuestras posibilidades, mucho fruto de amor, si no queremos ser arrancados y echados al fuego. Una poda es bueno El Señor nos va podando de vez en cuando para que no nos acomodemos y sigamos dando mucho más fruto. Pero, ¿cómo nos poda? A cada uno según su designio de amor nos va quitando en cada momento todo aquello que nos estorba, aunque lo creamos imprescindible en ese instante, para el buen fin de nuestra misión.
De vez en cuando, es conveniente hacer un examen de conciencia exhaustivo, tomando cierta distancia, para ver qué hemos hecho, tanto bueno como malo, y perfilar, con la ayuda del Señor, un cambio de rumbo para no quedarnos anclados y poder avanzar soltando, si es preciso, todos los lastres para aligerar nuestra carga. Pero, también, conviene que no lo hagamos solos ni por nuestra cuenta, pues, de hacerlo así, corremos el riesgo de no estar cumpliendo la voluntad de Dios, sino la nuestra. Hay que acudir a la confesión o a la dirección espiritual cuando tengamos dudas acerca del cumplimiento de la voluntad del Señor.

lunes, 30 de abril de 2012

Buen Pastor


Domingo de la 4ª semana de Pascua

PRIMERA LECTURA
Ningún otro puede salvar
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 8-12

En aquellos días, Pedro, lleno de Espíritu Santo, dijo: - «Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.» Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 117, 1 y 8-9. 21-23. 26 y 28-29
R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes.

R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.

R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor. Tu eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.


SEGUNDA LECTURA
Veremos a Dios tal cual es
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aun no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.  Palabra de Dios.


EVANGELIO
El buen pastor da la vida por las ovejas
Lectura del santo evangelio según san Juan 10,11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús:- «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.» Palabra del Señor.


COMENTARIO

La imagen del Buen Pastor la podemos asociar a los Obispos y los Presbíteros  en general porque, por el sacramento del Orden, reciben, de parte de Jesucristo, la misión de pastorear, es decir, dirigir y servir, al gran Pueblo de Dios hacia la patria celestial. Sin embargo, muy pocos caemos en la cuenta del hecho de que cada uno de nosotros, por el simple hecho de considerarnos cristianos, tenemos, dentro de nuestra vocación  especifica, la misma misión. Seremos Buen Pastor en la medida que llevemos a cabo nuestra misión dentro de nuestra vocación en nuestros ambientes más cotidianos.
Pero, ¿cómo saber cuál es la vocación a la que Dios me llama? ¿Cómo puedo estar seguro? Todos los hombres –y mujeres– tenemos una vocación única y personal, además de la universal a la santidad (Lunen gentium, cap. V), que habremos de discernir y descubrir. Es en la oración y en la historia personal de cada uno donde se manifiesta de forma más palpable y clara lo que Dios quiere y espera de nosotros.
A mí me llamó dos veces a la vida consagrada en el Regnum Christi: La primera fue en el año 2000, pero, una vez escita la solicitud de incorporación al Fundador –y director general, entonces–, me eché atrás porque no me consideraba suficientemente preparado. También, porque mi mentalidad era demasiado “carnal”, con demasiados pensamientos y actos impuros, y me faltaba la fe en que  Él me daría la fuerza necesaria para superar y resistir todo.
La segunda surgió a lo largo de unos ejercicios espirituales en el año 2006. Tenía novia formal. Mi director espiritual de entonces, antes de terminarlos y tras la confesión, me dijo: “Si quieres hacer la voluntad de Dios, deja a la novia”. Me quedé sin reacción.  Aquellas palabras fueron premonitorias porque, por un gran ataque de celos de ella –y no era el primero–, tuvimos que romper de forma amistosa medio año después –tan amistosa que soy su padrino de Confirmación–. Esta ruptura dejó las manos libres a la voluntad de Dios para que Él hiciese conmigo lo que quisiese.
Gracias, Señor y Pastor mío, por tu infinita misericordia para conmigo, pues me sé indigno servidor tuyo; gracias por mi familia; gracias por la vocación a la que me has llamado; gracias, en definitiva, por todo lo bueno y malo que hay en mi vida

domingo, 22 de abril de 2012

Silencio


Domingo de la 3ª semana de Pascua

PRIMERA LECTURA
Matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 13-15.17-19

En aquellos días, Pedro dijo a la gente: - «El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había dicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados.» Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 4,2. 7.9
R. Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración.

R. Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»

R. Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.

En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.

R. Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.


SEGUNDA LECTURA
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados y también por los del mundo entero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 1-5

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Palabra de Dios.


EVANGELIO
Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, contaban 1os discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: - «Paz a vosotros.» Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo: - «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.» Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: - «¿Tenéis ahí algo que comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: - «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: - «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.» Palabra del Señor.


COMENTARIO

“¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?”, les preguntó Jesús una vez resucitado a sus discípulos. A nosotros nos lo pregunta siempre que la fe se tambalea por las cosas del mundo, porque nuestros pensamientos son tan volátiles que nos descentramos de lo esencial, llevándonos a centrar nuestra mirada en cosas vánales y sin la menor importancia.
A mí, sin ir más lejos, me pasa mucho que no estoy centrado en lo fundamental y, al no estarlo, me disperso en mil pensamientos, sin poder nunca tener ese silencio del que nos hablaba la beata Madre Teresa de Calcuta y el beato Juan Pablo II y que es tan necesario para poder escuchar la voz de Dios en mi alma. Necesito aquietar la mente, silenciar los pensamientos, especialmente los malos, pero también los que, según mi criterio, son buenos, para adquirir un poco de la infinita sabiduría divina que alza su voz a través del silencio interior. Pero, ¿cómo controlar el torbellino que es mi mente para volver a lo esencial, al Amor primero del cual me aparto cada dos por tres (cfr. Apocalipsis 2,4)?
¿Guardo en su integridad los Mandamientos y los cumplo realmente? Honestamente, no cumplo ni siquiera con la millonésima parte de ellos, me considero un indigno y pésimo ejemplo para andar haciendo estos comentarios, pero, también,  me creo amado de y por Dios y, por ello, a pesar de mis muchos pecados, Él me está utilizando para llevar la Palabra de Dios y comentarla a través del blog y del correo electrónico.
Si yo me siento así, no me puedo ni imaginar lo que  deberán sentir los miles de sacerdotes al celebrar todos los días la Misa, tocando con sus manos la sagrada Ostia y elevarla al cielo tras decir las palabras consagratorias y luego depositarla en la lengua –o en la mano– de cada uno que se acerca a recibir la Sagrada Comunión. Y qué decir de aquellos seglares que ayudan a distribuir la Comunión.

sábado, 14 de abril de 2012

II DOMINGO de PASCUA- Fiesta de la Divina Misericordia

PRIMERA LECTURA
Todos pensaban y sentían lo mismo


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 32-35


En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno. Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL


Sal 117, 2-4. 16ab-18. 22-24


R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia
Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia
Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia


SEGUNDA LECTURA
Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo


Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 1-6


Queridos hermanos: Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Palabra de Dios.


EVANGELIO
A los ocho días, llegó Jesús


Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31


Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegria al ver al Señor. Jesús repitió: - «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. » Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: - «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: - «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: - «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: - «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: - «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: - «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: - «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre. Palabra del Señor


COMENTARIO


Jesús de la Divina Misericordia
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». Es una de las tentaciones más frecuentes para abandonar la Iglesia y declararse agnóstico o ateo el decir, como Tomás Apóstol: “Si no lo veo, no lo creo”. Es más, yo diría que quienes caen en esa tentación no conocen realmente a Jesucristo ni están dispuestos ni siquiera a dejarse trasformar por su mano llena de amor y misericordia.
Meter el dedo en el costado abierto de Cristo o en sus otras cuatro llagas se requiere de fe. Es más, cada vez que acudimos a Él recibiendo un sacramento, no sólo le metemos un dedo en sus cinco llagas, sino que somos introducidos enteramente en su Sagrado Corazón. Es algo que supera nuestra capacidad de entender. La Eucaristía, ese trocito de pan sin fermentar que, por las palabras consagratorias pronunciadas por el sacerdote, se convierte, por transustanciación, en el Sagrado Cuerpo de Jesucristo, es, cada día que comulgamos, como una puerta que nos introduce en Él. Ante este Misterio sólo podemos caer de rodillas diciendo “Señor mío y Dios mío”.